Të'ëxyëjk Ayuujk Na'apëj, una historia que se moldea con barro, memoria y lengua originaria
Desde las montañas mixes de Oaxaca surge Të'ëxyëjk Ayuujk Na'apëj (Mujer de Barro), el primer largometraje documental de la cineasta ayuujk Concepción Vázquez Martínez, una obra íntima y profundamente política que entrelaza el cine, la alfarería y la lengua originaria como formas de memoria y resistencia.
La película retrata la vida de Rufina Martínez Díaz, madre de la realizadora y alfarera ayuujk, y reflexiona sobre el papel de las mujeres indígenas, la transmisión de saberes ancestrales y la búsqueda de autonomía femenina en contextos marcados por la violencia y el machismo.
Lejos de una formación cinematográfica tradicional, Vázquez Martínez encontró en el cine una herramienta comunitaria. Su acercamiento se dio a través de talleres y procesos colectivos, desde donde construyó un relato que nace del diálogo entre madre e hija, marcado por la confianza y la necesidad de comprender una historia familiar atravesada por el dolor, pero también por la dignidad.
En Mujer de Barro, la alfarería no es solo un oficio, sino un lenguaje del cuerpo y de la memoria. A lo largo del documental se muestra cómo el trabajo con el barro permitió a Rufina reconstruirse, sostener a su familia y tomar decisiones propias. Cada pieza elaborada guarda una historia, una conexión con la tierra y con la experiencia de vida.
La lengua ayuujk ocupa un lugar central en la obra. La realizadora decidió que la historia fuera contada en su idioma materno, al considerar que existen emociones y significados que solo pueden expresarse desde esa lengua viva. Por ello, el documental se presenta en comunidades con su título original Të'ëxyëjk Ayuujk Na'apëj.
La realización del documental se extendió por cinco años y contó, en su etapa final, con el apoyo del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC) de la Secretaría de Cultura, respaldo que permitió concluir la postproducción y compartir la obra con el público.
En 2025, Mujer de Barro inició su recorrido internacional con su estreno en el Festival de Málaga, seguido de presentaciones en Francia, Alemania, Cuba y diversos espacios de México, como el Festival Internacional de Cine de Morelia.
La película se presenta como un testimonio íntimo y colectivo: una obra donde el cine dialoga con la lengua originaria, la memoria familiar y la resistencia cotidiana de las mujeres indígenas. Un relato en el que el barro no solo se modela con las manos, sino también con la experiencia, la sanación y la esperanza.
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