Más carne, más polémica: productores rechazan decisión de Trump.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó la importación adicional de 80 mil toneladas métricas de carne de res para 2026, como parte de una estrategia para enfrentar la escasez interna y contener el aumento en los precios al consumidor.

La medida fue formalizada mediante una proclamación firmada el pasado 6 de febrero y permitirá incrementar de manera significativa el volumen de carne extranjera disponible en el mercado estadounidense, principalmente para la producción de carne molida.

De acuerdo con información oficial, la decisión responde a las tensiones que enfrenta la cadena de suministro cárnica, en un escenario marcado por la reducción del hato ganadero, altos costos de producción, incertidumbre climática y restricciones sanitarias al ganado proveniente de México por la presencia del gusano barrenador.

Un reporte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos señala que el inventario nacional de ganado se ubicó en 86.2 millones de cabezas al inicio de este año, uno de los niveles más bajos en décadas. Esta situación, combinada con una demanda sostenida, ha impactado directamente en los precios, que en diciembre de 2025 alcanzaron un promedio de 6.69 dólares por libra de carne molida.

La decisión presidencial generó rechazo inmediato entre productores ganaderos. Organizaciones del sector advirtieron que la apertura a más importaciones podría deprimir aún más los precios que reciben los rancheros, afectando la viabilidad de la producción nacional.

Bill Bullard, director ejecutivo de R-CALF USA, señaló que la industria atraviesa una crisis profunda y requiere medidas de protección y fortalecimiento interno, no mayor dependencia de carne extranjera, al advertir que el impacto recaerá directamente sobre los productores estadounidenses.

El descontento también llegó al ámbito político. Legisladores republicanos cuestionaron la estrategia y señalaron que el enfoque debería centrarse en apoyar a los ganaderos locales, reducir la carga regulatoria y fortalecer el crecimiento del hato nacional.

En contraste, el gobierno argentino celebró la ampliación del acceso al mercado estadounidense. Autoridades de ese país estimaron que la autorización representará casi mil millones de dólares adicionales para su industria cárnica, al sumar las nuevas 80 mil toneladas a las 20 mil ya permitidas, consolidando a la carne argentina como una alternativa clave para el mercado de Estados Unidos.

Nota referencia: Farms.com