Ingresos tributarios crecen por 4º año consecutivo y la deuda se mantiene bajo control.

El arranque de 2026 marca un hito de estabilidad para la economía mexicana. Durante el primer bimestre, las finanzas públicas demostraron una solidez envidiable, impulsadas por un crecimiento del 2.6% en la recaudación tributaria, lo que representa cuatro años ininterrumpidos de incrementos reales. Este dinamismo no es obra de la casualidad, sino del fortalecimiento estratégico en la vigilancia de aduanas y el uso de herramientas digitales que han blindado los ingresos del país. En total, la recaudación superó en 24 mil millones de pesos lo previsto, destacando el Impuesto Sobre la Renta (ISR) con un aumento del 4.9%, gracias a mejores salarios y un cumplimiento voluntario histórico de las empresas.

Sin embargo, el panorama presentó retos interesantes debido a la fortaleza del peso. Mientras que el "superpeso" promedió los 17.5 por dólar, la recaudación por IVA registró una caída del 8.8%, consecuencia directa de una menor valuación de los bienes importados en moneda nacional. Para compensar, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) se convirtió en el gran motor de las arcas públicas con un salto del 14.2%, beneficiado por la reducción de estímulos a los combustibles y el ajuste en impuestos a tabacos y bebidas azucaradas. Instituciones clave como la CFE también reportaron números negros, superando sus metas de ingresos en 8 mil millones de pesos.

En cuanto al destino del dinero, el gobierno ha priorizado el desarrollo social con un aumento real del 12.4%. El dato más impactante es el incremento del 60.8% en el sector salud, una inversión masiva que se suma a los crecimientos en educación y protección social. A pesar de este gasto audaz, la deuda pública se mantiene en una trayectoria sostenible del 49.8% del PIB, una cifra envidiable frente a otros países de América Latina. Con operaciones de refinanciamiento exitosas que extendieron los plazos de deuda y la confianza total de las agencias calificadoras, México cierra febrero con un superávit primario de 61 mil millones de pesos, confirmando que la disciplina fiscal es la columna vertebral de la actual administración.