Ejecutan a recolector de botes y capturan a su asesino.

Un acto de violencia irracional sacudió los cimientos de la colonia Valle Dorado, donde la vida de un hombre que luchaba día a día por sobrevivir recogiendo botes de aluminio fue segada de manera brutal. El pasado 2 de marzo, lo que parecía una jornada de trabajo ordinaria para la víctima se convirtió en una tragedia de sangre cuando un sujeto identificado como Manuel E. H. se aproximó a él a bordo de un vehículo sobre la calle Neardental. Sin mediar palabra y con una frialdad absoluta, el agresor sacó un arma calibre .9 milímetros y disparó directamente a la cabeza del trabajador, dejándolo herido de muerte sobre el pavimento.

A pesar de los esfuerzos de los paramédicos y de su traslado de urgencia al Hospital Central, la gravedad de la lesión cerebral fue irreversible, y el hombre falleció horas más tarde sin que nadie pudiera reclamar su cuerpo. La respuesta de las autoridades no se hizo esperar, y mediante un minucioso análisis de diez cámaras de video vigilancia en las colonias Valle Dorado y Los Llanos, se logró rastrear la ruta de escape del homicida. Este despliegue tecnológico, sumado a operativos policiales y órdenes de cateo, permitió recabar evidencias contundentes que finalmente llevaron a la captura de Manuel E. H. el pasado 18 de marzo.

Actualmente, el imputado se encuentra bajo la medida cautelar de prisión preventiva tras ser vinculado a proceso por el delito de homicidio calificado. Sin embargo, el drama humano continúa, pues la víctima permanece en calidad de desconocida en las planchas del servicio forense. Se trata de un hombre de aproximadamente 50 años, de ojos rasgados y barba corta, quien portaba tatuajes distintivos: el rostro de una mujer en el antebrazo derecho, calaveras en la muñeca y una marca ilegible en el cuello. La representación social hace un llamado urgente a la comunidad para ayudar a devolverle la identidad a este hombre que, en vida, solo buscaba el sustento entre los desechos de la ciudad.