Alertan por síntomas de Lupus y la importancia de ir al reumatólogo
Por Redacción · 15 de julio, 2026
El Lupus Eritematoso Sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunológico pierde la capacidad de reconocer los tejidos propios del cuerpo y comienza a atacarlos. La médica adscrita al Servicio de Reumatología del Hospital Juárez de México (HJM), Ana Sofía Vargas Avilés, advirtió que este padecimiento puede dañar cualquier órgano y, si no se recibe un diagnóstico oportuno y tratamiento integral, puede llegar a ser grave y registrar una alta tasa de mortalidad. Uno de los mayores peligros es el daño renal, pues se estima que hasta la mitad de las personas con LES desarrollarán esta complicación.
La especialista explicó que la enfermedad se presenta con mayor frecuencia en mujeres en edad reproductiva, específicamente entre los 15 y los 45 años. Esta fuerte incidencia se debe a la influencia de los estrógenos sobre el sistema inmunológico, ya que estas hormonas regulan la respuesta inmune y pueden favorecer la aparición o activación de la enfermedad en personas con predisposición genética. Por el contrario, después de los 45 años, cuando la producción de estrógenos disminuye de manera natural, se observa una reducción en la aparición de nuevos casos. Debido a esto, se recomienda que las pacientes con lupus utilicen métodos anticonceptivos que no contengan estrógenos para reducir el riesgo de reactivación.
Además de los factores genéticos, elementos ambientales y de estilo de vida como el tabaquismo, ciertas drogas e infecciones virales actúan como detonantes del lupus. Los síntomas de alerta incluyen cansancio extremo, fatiga, pérdida de peso, fiebre, inflamación en articulaciones, úlceras en la boca o nariz, y erupciones en la piel como manchas rojas en los brazos o el característico enrojecimiento en las mejillas. Aunque el LES no tiene cura, es altamente controlable si se mantiene un seguimiento médico de por vida, se realiza ejercicio, se mantiene un peso adecuado y se evita la exposición directa a los rayos solares, el tabaco y el alcohol.