La superficie afectada por incendios sube de 2,900 a más de 15,000 hectáreas en ocho días.
México atraviesa una emergencia forestal sin precedentes en el marco del Día Internacional del Combatiente de Incendios Forestales. En tan solo ocho días, entre el 26 de abril y el 3 de mayo, la superficie activa consumida por las llamas pasó de 2,948 a 15,162 hectáreas. Esta expansión territorial acelerada ha coincidido con una onda de calor extremo que mantiene temperaturas de hasta 45 grados en diversas regiones del país, secando la vegetación y complicando las labores de rescate.
El reporte diario de las autoridades muestra una escalada imparable: de 24 incendios activos en 11 estados, la cifra subió a 38 siniestros en 14 entidades al cierre del fin de semana. La crisis es particularmente grave en las Áreas Naturales Protegidas, donde los focos de fuego aumentaron de 6 a 11 casos, afectando zonas de altísimo valor ecológico como la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca y la Selva El Ocote.
A ras de tierra, el combate no admite improvisaciones. Augusto García López, un brigadista voluntario con más de una década de experiencia, describe el escenario como una lucha de disciplina y resistencia física. Con rachas de viento de hasta 50 km/h y suelos ardientes, la prioridad para los combatientes se reduce a lo esencial: contener el avance del fuego a través de brechas y garantizar que cada compañero regrese a salvo tras jornadas agotadoras bajo el humo.
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